jueves, 28 de diciembre de 2017

Alternativas para el desarrollo de las Comunidades Nativas de las provincias de Condorcanqui, Amazonas - Perú

myfoto Por: Santiago Jesús Manuig
Los jóvenes tendremos que asumir los pasivos ambientales dejados por los impactos negativos

*Por Santiago Jesús Manuin Mayan

Estoy viviendo 26 años, desde que nací hasta mi juventud, en la provincia de Condorcanqui. Estimo que nuestro pueblo, actualmente, tiene aproximadamente 70 mil habitantes que viven en una extensión territorial de aproximadamente 30 mil km2 de la Amazonía. Particularmente, en estos años estoy notando muchos cambios culturales, sociales y políticos, positivos y negativos, que están atravesando en las comunidades Awajún y Wampis del Alto Marañón. En mi calidad de joven analizo y me pregunto permanentemente ¿Por qué se están dando tantos cambios negativos en nuestra sociedad local? Aquí algunas respuestas que puedo esbozar. 

Nací en la quebrada de Kashap que antiguamente formaba parte del territorio de la comunidad nativa de Atsakus. Fueron mi padre Santiago Manuin, el Sr. Antonio Bais Yagkuan y algunos otros comuneros quienes titularon la nueva comunidad y la denominaron con el nombre de Comunidad Nativa de “Kashap”. Recuerdo que en aquellas épocas había paz, tranquilidad, comprensión en la comunidad; existían suficientes animales para la caza y peces en abundancia. La gente no pasaba hambre y no necesitaba de la “caridad” de las empresas extractivistas como ahora. Yo crecí sano y saludable, hasta que dejé la Comunidad por razones de estudios. Desde ese entonces ha pasado mucho tiempo que no vivo en mi comunidad; no obstante, sigo teniendo terrenos con plantaciones y cultivos, de modo que aún formo parte de la Comunidad. Esta es la razón por la que me produce dolor ver las malas condiciones de vida en que se encuentran mis hermanos y hermanas de la Comunidad de Kashap y de la provincia de Condorcanqui.

Un asunto que me preocupa es la instalación, sin ningún tipo de consulta previa según el Convenio 169 que ampara a los Pueblos Indígenas, de una empresa extractivista en el territorio de Kashap. En el territorio comunal se ha instalado, hace 04 años, una plataforma de perforación para la extracción de petróleo sin que la Comunidad tenga la información adecuada para analizar los impactos socio-ambientales negativos que causarían esas actividades en la sostenibilidad del territorio, en la cultura y en la sociedad Awajún. La comunidad ha aceptado que la Empresa realice la exploración petrolífera gracias a artilugios de los operadores de la empresa que van sobornando a las autoridades y comuneros. Se está poniendo en riesgo, sobre todo, el bienestar de las futuras generaciones de Kashap y de la sociedad Awajún y Wampis de Condorcanqui. Una cosa que se debe tener en cuenta es que seremos los jóvenes los que tendremos que asumir los pasivos ambientales dejados por los impactos negativos de la empresa, puesto que los viejos de hoy ya no estarán. Lo que pase con el territorio será por el capricho egoísta de unas cuantas personas que por intereses personales ponen en riesgo al pueblo Awajún Wampis. Esta es la razón por la que dirijo estas pequeñas reflexiones a todos los jefes de diferentes comunidades, comuneros(as), lideres(as), dirigentes, a la sociedad occidental y, especialmente, a los y las jóvenes de hoy que están interesados a conocer la realidad de la zona. Ellos deben conocer que el verdadero desarrollo no consiste en acabar con todas las riquezas naturales que tenemos en nuestro territorio tales como árboles, ríos, quebradas, manantiales, animales, aves, peces, etc. La empresa propone a las comunidades un desarrollo a la medida de las millonarias ganancias que va a lograr con la explotación del petróleo. Por eso, la empresa invierte dinero en sobornos a los apus, a los líderes y otras autoridades de la zona, aprovechándose de sus necesidades, muchas veces fruto de la ociosidad para trabajar la tierra. La empresa reparte mucho dinero y a eso le llama desarrollo. Los que piensan en ese tipo de desarrollo creen que la riqueza es el dinero. Creo que ellos deben saber que el dinero no se come, no se bebe, ni se respira. Al final, simplemente, el dinero se acabará. En cambio, nuestro territorio quedará contaminado y, por lo tanto, afectará a miles de nuestros hermanos y hermanas.
myfoto Image copyright Santiago Jesús Manuig M.
Image caption Minería informal en Río Santiago

Los empresarios cuando quieren ingresar a explotar los recursos naturales ofrecen a las comunidades muchas cosas. Por ejemplo, seguridad de trabajo, becas, infraestructura, etc., y ellos los animan a trabajar. Sin embargo, haciendo un análisis de fondo a la situación presente y futura, el desarrollo que realizan las empresas extractivistas no es sostenible, sino al contrario, se trata de un desarrollo con muchas ganancias en dinero para ellos, pero que destruye el medio ambiente, el bosque, la identidad, la cultura. Cabe preguntarse ¿en qué país o pueblo indígena donde habido presencia de empresas extractivistas se ha dado un desarrollo sostenible para las comunidades? Nosotros sabemos que después que los recursos naturales se han agotado lo que siempre ha quedado es la destrucción social, cultural y ambiental, con grandes problemas socioambientales y económicos para las comunidades locales. 

Analicemos dos ejemplos. En primer lugar, el caso de los Pueblos Indígenas Achuar. En la actualidad, ellos se encuentran en una situación muy lamentable pues no tiene agua limpia, sus ríos están contaminados, las tierras han perdido la capacidad de producción, no tienen la cantidad de alimentos necesarios para comer y las personas sufren muchas enfermedades. En segundo lugar, las poblaciones de la región de Cajamarca. Veinticinco años con la minera Yanacocha sacando oro, y actualmente es una de las cuatro regiones más pobres del Perú (Según Estadísticas del INEI). Por consiguiente, yo llamo a ésta una situación mafiosa que saquea y extermina al pueblo con toda su cultura, costumbres, creencias, etc. 

El pueblo Awajún y Wampis no debe ser sorprendido por aquellas personas foráneas. No debemos permitir a que un grupo de supuestos dirigentes detengan el destino positivo de nuestro pueblo. Como jóvenes tenemos que luchar liderando a otros pueblos étnicos en la defensa del territorio. Si nosotros no defendemos a nuestra madre tierra, de aquí a 10, 20 o más años, el único desarrollo que habremos alcanzado será ser peones mal pagados de las grandes empresas. Es decir, ¡nosotros mismos seremos mendigos y limosneros en nuestro propio territorio! La estocada final será la desaparición de nuestro pueblo, nuestra cultura, nuestra propia espiritualidad y nuestras cosmovisiones. Por supuesto que nosotros no queremos que pase esto en el futuro.

Por eso, debemos reclamar nuestros derechos colectivos como pueblo indígena, de modo que seamos respetados. ¿O acaso queremos seguir siendo vulnerados en nuestros derechos como otros pueblos indígenas? Quiero motivarles a que recapacitemos, no pensemos solo en el hoy, que pensemos en el futuro de las nuevas generaciones. Además, es un derecho colectivo defender el territorio porque implica tener reconocimiento de las formas de administrar o de usar la tierra, según los conocimientos propios de nuestro pueblo, que también implica la propiedad y posesión sobre las tierras que tradicional y ancestralmente ocupamos. 

Lo dicho no significa estar en contra de la inversión privada, ni de la inversión pública. Al contrario, queremos que la inversión llegue pero que sea hecha de la mejor manera, que no ponga en riesgo a nuestro territorio ni a nuestro pueblo, que sea trasparente y que beneficie a todos. Seamos conscientes que nosotros tenemos nuestro propio proceso y formas de comprender el desarrollo el cual debe ser analizado y reflexionado bajo el concepto del “buen vivir”, “Tarimat Pujut /Tarimat Pujut”. 
myfoto Image copyright Santiago Jesús Manuig M.
Image caption Instalación de una parcela de mucuna, en el colegio Arutam, Boca Chinganaza

El desarrollo sostenible no ocurre tan sólo con la llegada de las empresas extractivistas. Hay muchas formas de realizarlo sin poner en riesgo nuestro medio ambiente, nuestra biodiversidad. Nosotros tenemos que buscar un desarrollo sostenible que implique mejorar los diferentes aspectos de nuestra vida (social, ambiental, económico, cultural, y político). Por ejemplo, nosotros podemos desarrollar la agricultura familiar bajo el enfoque de la seguridad alimentaria que garantiza la alimentación familiar sin destruir la naturaleza. Nosotros podemos trabajar de manera decente incentivando y concientizando, sembrando diferentes tipos de cultivo, criando aves y peces, haciendo plantaciones forestales de corto, mediano y largo plazo. Nosotros podemos buscar mercado para comercializar nuestros productos como el plátano, el cacao, el maní, etc. En este sentido, los dirigentes, en lugar de estar limosneando ante las empresas, deben aprender a identificar el interés común de toda la población. Asimismo, las organizaciones, tienen la tarea de acompañar a las comunidades en la búsqueda de la calidad de vida sana y saludable. Ellas deben integrar al Pueblo Indígena de manera sólida teniendo una buena propuesta política. Las organizaciones deben gestionar en el Estado Peruano un Plan Estratégico diseñado de acuerdo con la realidad del pueblo, una propuesta desde la visión del Pueblo Awajún y Wampis del Alto Marañón. 

Finalmente, quiero compartirles que he comprendido precisamente la alternativa y modelo de desarrollo sostenible que debemos contar, en el año 2014 he trabajado en SAIPE en un proyecto denominado “Fortalecimiento de Capacidades para el Manejo Sostenible de los Recursos Naturales en las Comunidades del Alto Marañón – Perú”, a través del cual llegamos a 12 comunidades para promover actividades de reforestación. Como técnico extensionista, yo he sido responsable de llevar la atención técnica a cuatro comunidades del distrito de Río Santiago: Nueva Esperanza, Boca Chinganaza, Belén y San Rafael. Trabajamos con 10 familias beneficiarias en cada comunidad y con sus Instituciones Educativas Secundarios y Primarias las mismas que tienen la tarea de reforestar y usar tecnología de abono verde a base de mucuna para recuperar suelos. 
Derechos de autor de la imagen Santiago Jesús Manuig Mayan
Image caption Reforestación una manera de recuperar las especies nativas forestales, frutales, y medicinales
La reforestación es una manera de recuperar las especies nativas forestales, frutales, y medicinales, etc. Las familias participantes del proyecto están comprometidas en la siembra de estas especies para que puedan aprovechar sosteniblemente sus beneficios. Yo tengo que compartir que al inicio de este trabajo las poblaciones de algunas comunidades no mostraban mucho interés por las actividades de reforestación, sin embargo, en el transcurso de los meses, con la sensibilización y las experiencias exitosas, han ido entendiendo la importancia de reforestar. Las familias han ido percibiendo que en el Bosque Amazónico los árboles maderables se están acabando debido a su explotación con fines económicos. Si bien es cierto, la reforestación es un trabajo de largo plazo, las familias son más conscientes que están asegurando su futuro y el de sus familiares. 

De igual manera, en este proyecto las familias están trabajando la tecnología de la cobertura verde como abono el mismo que consiste es la instalación de parcelas con mucuna. Ésta es una especie de leguminosa que tiene vaina que se siembra especialmente para la recuperación de suelos degradados o suelos infértiles. La mucuna cumple el papel importante de aportar nitrógeno (N) al suelo a través de sus hojas. Cuando cumple su ciclo vital de 8 meses, la parcela queda lista para que sea utilizada con otras siembras. Además, este tipo de cobertura se utiliza para realizar rotación de cultivos de tal manera que se aprovecha mejor los suelos y no hace mayor presión al bosque. 
Finalmente, me alegra mucho que muchas comunidades estén trabajando con bastante dedicación este proyecto de Fortalecimiento de Capacidades para el Manejo Sostenible de los Recursos Naturales, y espero que instituciones como SAIPE u otras continúen apoyando bastante en alternativas y tecnología para un verdadero desarrollo de las familias y del territorio amazónico.


* Técnico Agropecuario de SAIPE, egresado del Instituto de Educación Superior Tecnológico Fe y Alegría N° 74, Santa María de Nieva (Amazona, Perú)

Fotos: Santiago Jesús Manuig M.

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